Pasado el ecuador de diciembre, aun no he podido recuperar un ritmo «normal» de trabajo.
Desde el post anterior me hubiera gustado escribir sobre la conferencia de Howard A. Schmidt en ISMS, sobre esta jornada del TAB, sobre este post de Ricardo Galli, sobre cómo convertir un dominio de AD local con un único controlador en un dominio global con controladores en cada sede, sobre el último libro que he leido, del profesor Joan Picó «El juez y la prueba» y las implicaciones que me sugiere respecto al arbitraje técnico, etc.
Todo esto tendrá que esperar a que pueda dedicar el tiempo que requiere.
Llegué el lunes de Nueva York, después de una semana allí resolviendo un tema urgente. A la vuelta me llevó a JFK Michel, un taxista de Niza que ha corrido mucho mundo. Como me venía a decir con su castellano plagado de tacos, en ningún sitio como en casa.
Me han notificado el resultado del examen de CISA y he aprobado.
Son buenas noticias por partida doble:
He aprobado el examen
Casi no estudié, así que el resultado debe provenir de mi experiencia profesional
Esta última es una buena noticia para mí porqué quiere decir que he estado trabajando bien durante los últimos años, al menos según los estándares de ISACA.
Y son buenas noticias también para la certificación, ya que implica que el conocimiento que se requiere para conseguirla no es en absoluto arbitrario.
Ahora sólo me queda terminar el papeleo para la acreditación de experiencia y pagar las cuotas.
Hace un tiempo, comentando un informe pericial (mío), mi interlocutor me decía:
Veo que pones mucho detalle técnico…
Bueno en mis informes hago siempre un resumen ejecutivo al principio, una justificación somera después y todos los detalles técnicos que permiten pasar de la observación a las conclusiones en la parte final. Luego en los apéndices los datos capturados, etc.
Claro, pero todo lo que aparece en el informe te expone a crítica. Yo prefiero guardarme la jerga para el juicio…
Eso de «guardarse la jerga» desde mi humilde punto de vista atenta contra el derecho de contradicción, ya que omitiendo en sus informes detalles sobre el origen de sus conclusiones, obstaculiza que estas puedan ser criticadas adecuadamente. Y en caso de ser cuestionado durante el juicio, le será fácil usar la jerga para salir airoso.
Como consejo, haced que alguien cualificado os revise los informes técnicos que os presenten y evalúe cualquier posible «olvido» en la secuencia lógica entre hechos y conclusiones, realizando un dictamen al respecto señalando, a falta de otra justificación, aquellas posibles alternativas que podrían llevar a conclusiones distintas.
Des de la seva creació en abril de 2005, nombroses empreses han confiat en la solvència, independència i imparcialitat del Tribunal Arbitral del Col•legi Oficial d’Enginyeria en Informàtica de Catalunya per a dirimir possibles controvèrsies en els seus contractes de Tecnologies de la Informació, incloent a tal efecte la corresponent clàusula arbitral en els mateixos.
No ha sigut fins a aquest primer cas, però, que s’ha requerit al tribunal per a resoldre un conflicte al respecte, sent aquest un cas d’entitat, amb un import en litigi de 1.200.000€.