Sep 19
¿profesionales o eventuales?
Previo
En una actividad como el arbitraje o el peritaje ¿es preferible un profesional que se dedique en exclusiva a la actividad o por el contrario otro que despliega su actividad principal dentro de su marco de competencia y lleva a cabo la actividad de forma eventual?
En mi opinión la respuesta viene de la mano de un concepto: el compromiso con la actividad. En cualquier actividad es preferible alguien que esté comprometido con la misma, entendiendo el compromiso como aquello que el profesional invierte en la actividad. La razón es simple: cuanto más haya invertido el profesional en la actividad, más estará dispuesto a llevarla a cabo fielmente y sin atajos.
Y en este sentido, la actividad principal de uno es la que va a acumular su compromiso en detrimento de las secundarias.
El compromiso puede tener formas diferentes: el estudio y publicación dentro del ámbito de actuación, la formación reglada, la formación continua, la colaboración en iniciativas dentro del ámbito, etc. En definitiva todo aquello le capacita para realizar la actividad y que suponga un esfuerzo material o intelectual al profesional.
El pez que se muerde la cola
En general las organizaciones buscan incorporar y mantener talento y compromiso para suplir los servicios que proporcionan.
Para ello es necesario que el profesional que pretende llevar a cabo la actividad tenga la posibilidad de cubrir sus aspiraciones profesionales y económicas con dicha actividad.
Pero, ¿qué ocurre cuando la demanda de servicios no es capaz de cubrir un número suficiente de profesionales? Aunque se adopten medidas de transparencia, es muy peligroso que un conjunto reducido de profesionales cubran la mayoría de los encargos por las suspicacias que esto puede generar, tanto en los clientes como entre los propios profesionales.
El problema que se genera entonces, el bucle autocatalítico que impide el crecimiento, es que no es posible atraer talento y compromiso por la falta de expectativa de desarrollar una carrera profesional en el marco de la actividad; falta de talento y compromiso incide negativamente en la tasa de adopción del servicio que se pretende ofecer, en la demanda de profesionales adecuadamente cualificados para ejercer la actividad.
El factor estático
Es habitual que un subconjunto más o menos mayoritario de los profesionales que pretenden dedicarse a la disciplina sean estáticos. Se caracterizan por considerar una obligación de la organización, en la que no participan de forma activa, proporcionarles trabajo, obviando que ellos mismos pueden (deben) actuar activamente como prescriptores del servicio.
Un factor estático alto puede comprometer la viabilidad de cualquier medida de incremento de la calidad, que inmediatamente va a leerse como elitismo. Por otro lado no se puede esperar ninguna aportación positiva del subconjunto estático, lo que lo convierte en un lastre del que hay que desprenderse dentro de lo posible, con medidas que obliguen a un cierto nivel de actividad.
Deshaciendo el nudo
Por lo anterior creo que no es posible atacar el problema en un único vector. Se deben tomar medidas para buscar la excelencia aunque se tilden de elitistas, mientras simultaneamente se incide en incrementar la tasa de adopción del servicio.
Y todo ello con tacto y mesura ya que una aceleración inadecuada en cualquiera de los dos ejes va a provocar un problema de calidad en el servicio o un problema de frustración en los profesionales que no van a poder ver cuplida su aspiración profesional dentro de la actividad.


septiembre 21st, 2009 at 6:24 am
Lo que comentas es cierto: en la mayoría de empresas las personas que realizan estas tareas profesionales no están dedicadas a ello al 100% (de hecho no llegan al 50%)
¿qué opinas sobre los freelance? ¿podrían ser una solución de compromiso?
septiembre 21st, 2009 at 4:28 pm
Hola José,
Si, los freelance son una opción perfectamente válida.
En el caso del peritaje en informática quizás existen economías de escala que se pueden aprovechar mejor en una empresa o despacho profesional (a cambio de otros factores de calidad, quizás). Pero en el caso del arbitraje estas economías de escala las soporta casi en su totalidad la institución arbitral, por lo que lo natural sería que fuesen profesionales liberales los que ejerciesen como árbitros.
Saludos cordiales,
Joaquim Anguas